Todos los días suceden cosas extrañas en todo el mundo. Mientras escribo esto, en algún lugar hay alguien llorando mientras mira por la ventana. Cuando me detengo a pensar, hay una persona agonizando en un hospital de quinta, pero también un bebé llorando ante la sonrisa de sus padres. En el segundo que acaba de pasar, una mujer acaba de tener el orgasmo de su vida, y en el siguiente un niño va a meter gol en una cascarita de futbol llanero. En un punto del planeta hay una pareja viendo el atardecer agarrados de la mano. Alguien acaba de recibir un balazo. Un pobre diablo se acaba de cortar las venas hasta desangrarse. Hay un mundo de posibilidades, más de 7 mil millones de almas que en algún instante de sus vidas se imaginan que están en otro lado, que viven realidades alternas. Para cuando amanezca justo en mi posición geográfica tú seguirás aquí, y yo despertaré y te miraré a los ojos y quizás hasta me pierda en ellos. Todos los días suceden cosas extrañas en todo el mundo.
Ojalá llueva, y así, poquito a poquito, se vaya acabando el mundo. Que el sonido de las gotas cayendo nos arrulle y el aroma de la tierra mojada sea un incienso de paz. Que al sol le de pereza levantarse mañana y la noche nos devore lentamente para ya no sufrir, para dormir por siempre. Aunque si llega mañana quiero ver el atardecer y las gotas que caigan al cielo, y la tierra que tenga sed, y la noche me vomite en medio de las luces. Ojalá llueva, y así, poquito a poquito, me vaya olvidando de ti.
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