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Miedo...

Se trata de no tener miedo...

Recientes acontecimientos me han llevado a pensar en los beneficios que conlleva el aventurarse a las hazañas de la vida cotidiana.

Un día estás pensando que te gustan las letras, a las dos semanas encuentras una convocatoria, un día antes del deadline decides mandar tu artículo y dos meses después recibes un correo que dice:

Ganaste el Tercer lugar del concurso "De Algarabiadicto a Colaborador"
Estimado Gonzalo,
Tengo el gusto de informarte que, luego de revisar más de 176 textos que participaron como finalistas en la convocatoria que hicimos en mayo, obtuviste el tercer lugar del concurso “De algarabiadicto a colaborador”.
Como lo señalamos en la convocatoria, ganaste una suscripción a la revista Algarabía, un paquete de productos Le mot y la publicación de tu artículo (más adelante nos comunicaremos contigo para los detalles de edición).
(...)
Gracias por tu valiosa participación y quedamos en espera de la confirmación de este mensaje y que nos indiques a dónde te enviamos tus premios.

La emoción se desborda, los "te lo dije" a la orden del día, ya que un día antes comentaba a mi musa que había estado leyendo los artículos ganadores del concurso pasado y que no se comparaban con la "calidad deficiente" de mi trabajo. Al parecer, los editores y el jurado no pensaron lo mismo que yo y una vez más, mi mujer tuvo herramientas para darme una cátedra sobre lo poco que confío en mí mismo.

Dos meses más tarde, tenía la revista en mis manos, el artículo comenzando en la página 26, con mi nombre y una ilustración ad hoc al título "Distopía, leyenda y neuromancia".

Entonces me di cuenta de que todo fue una cuestión de suerte, destino, conspiración del universo según seudoliteratos, y talvez una pizca de talento que me haya sido otorgada al principio de mis días. Sea cual sea la razón, pude ver por primera vez mis letras en una publicación que va más allá de mis fronteras y que me dio el coraje y la fuerza para seguir dedicándome a "ser un inútil idealista".

Y es que no es para menos, el soñar desde los 8 años con viajes interplanetarios, astros que se mueven por obra del hombre, seres de otros mundos que conviven en armonía con nuestra raza, misterios sin resolver, estructurar historias que más tarde vería convertidas en filmes y sentir el coraje de no haberlas concretado antes de que las ideas viajaran en el mar de la inmensidad.... todo tenía que conducir a algo.

Siempre he tenido problemas con la realidad local. Mis letras siempre han estado bañadas en la fantasía que nos aparta de todo lo imaginable, pues en un principio veía al mundo como algo ajeno a mí, que debía ser aislado en otro lugar que no me incluyera. Mi historia es un cuento lleno de fugas, escapes y fantasmas que acosan.

Resulta que a pesar de todo esto, al niño le ven talento y tiene buenos amigos. Quiso entrar a estudiar comunicación y creyeron en él, quiso producir un programa de radio y estuvieron con él, quiso organizar un festival artístico y le dieron la mano...

Se trata de no tener miedo a la vida, vivir, volar, caer, trastabillar y aprender a levantarse...
Estaba escrito que debíamos volar, pero nos sentimos más cómodos pisando la tierra bajo nuestros pies...

O talvez debería empezar a creer en "secretos" y conspiraciones cósmicas y dejarme de pendejadas...


Gonzalo Ramos

Comentarios

  1. Tan fresco, tan intrigante, tan solemne, tan concreto, tan armonioso.
    Todo es cuestión de voluntad :D.. o eso creo.
    Felicidades bro.

    att. azahel

    simplemente admirable

    ResponderEliminar
  2. Gonzalo:

    Hablo por mí, porque sería muy arrogante de mi parte apostar mi certeza a que los entes que te rodean (a excepción de una sola persona por la que meto las manos al fuego)también lo hacen, cuando digo que tengo fe en ti.

    Te lo dije una vez, y no expliqué nada porque no hace falta. Es muy simple, creo en los individuos, en su capacidad de introspección y en sus ideales, que no los hacen inútiles, sino les dan motivos para hacer lo que crean que vinieron a hacer(si es que crees en los "por qués, misiones y deberes" a los que tantos filósofos han hecho referencia durante la historia del hombre).

    En fin... os quiero y vos estás con la mejor mujer.

    Que el cosmos os haga compañía (me uno a los pseudoliteratos que creen en la confabulación estelar)


    =)

    ResponderEliminar

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